tiempo para el vacío existencial

Tiempo para el vacío

Hace varias semanas que nos encontramos confinados, prácticamente quietos en nuestras casas. Es tiempo de tener más tiempo. Algunos lo dedican irremediablemente a cuidar de otros, a encargarse de sus hijos, a teletrabajar, y apenas han ganado momentos para nada más. Otros, en teoría los más afortunados, han ganado minutos, horas diarias, para hacer más cosas o por lo menos cosas distintas.

Estos supuestos afortunados gozan de la oportunidad para explorar habilidades, ejercitar las ya conocidas, descansar, dormir…. Y pensar. Sin demasiadas responsabilidades diarias, queda tiempo para pensar y para conectar con la angustia que a todos nos despierta la pandemia. La mayoría sufrimos de ella, pero no todos tenemos el tiempo suficiente para caer en la cuenta y pararnos a pensar.

Pensar, sentir el dolor de escucharse, conectar con la angustia es para algunas personas equivalente a enfrentarse a un vacío. Un vacío existencial, donde lo que uno es, lo que uno siente y desea, está diluido. No tiene forma ni fronteras. Pararse a pensar es doloroso porque rescata preguntas inquietantes —¿qué soy? ¿qué deseo? ¿qué temo?— para las cuales no hay hasta el momento una respuesta que sea válida.

Puede que, pese a lo lastimoso de abrir preguntas veladas, este tiempo de tener más tiempo nos dé la oportunidad de conocer algo nuevo de nosotros. Las personas solemos tener siempre un cambio pendiente, algo que nos gustaría mejorar de nuestras vidas. La mejor manera de emprender una nueva dirección suele estar precedida por el descubrimiento de esa cosa que no nos permitía hacer el cambio. El desconocimiento sobre nosotros mismos nos precipita a tropezar repetidamente en la misma piedra para después lamentarnos y rugir: ¡¿Otra vez lo mismo?! La piedra que se nos pone en medio una y otra vez suele estar relacionada con aquellas preguntas sin respuesta; la piedra es prima hermana del deseo desconocido, es la mejor amiga de mis miedos, la amante de mi identidad líquida aún por definir.

Aunque no hay necesidad de sacar nada bueno del Estado de Alarma que nos toca vivir, una forma de pasar el rato podría ser agarrar el tiempo que ahora nos sobra, cazar la piedra con la que siempre nos topamos y enfrentarnos al hueco que nos dejan las preguntas sin respuesta.

Carmen G. Rosado Bordallo