Me preocupa la muerte de mis padres

Me preocupa la muerte de mis padres

Conforme pasan los años y me hago adulta, acumulo el temor a la muerte de mis padres. Al fin y al cabo, también transcurre el tiempo para ellos, se hacen más viejos. Es un pensamiento doloroso imaginar el momento de su pérdida, su posible sufrimiento, el mío.

Me vienen a la memoria momentos en los que he necesitado su ayuda. Muchas veces a uno le he llamado por teléfono buscando su consejo, su conocimiento, su compañía para afrontar problemas y evitar equivocarme. He contado con ella para recuperarme, para escuchar sus infinitos piropos que me han hecho llenarme de valentía y recordar que puedo confiar en mí misma.

Tengo imágenes muy felices gracias a ellos. Y me he construido cogiendo como esbozo el reflejo de mi propia imagen en sus ojos. Gracias a que me han mirado así, a que me han investido de miles de cualidades aún sin tenerlas, hoy puedo sentirme guapa, inteligente, graciosa, trabajadora, cariñosa y buena persona. Soy quien soy gracias a ellos.

Ellos van por delante cuando se trata de superar obstáculos: han vivido muchas cosas buenas y otras tantas malas, así que han hecho callo y están curados de espanto. Es ley de vida ver morir a tus padres, y es el deseo de ellos que no los adelantes tampoco en esta experiencia.

Pero se hace especialmente duro imaginarse a una misma afrontando problemas sin su compañía, y es especialmente doloroso pensar que no podrán ser testigos de otros momentos felices e importantes en mi vida. Me queda la tarea de allanarles el camino, devolverles el favor. Exprimir lo que pueda de sus cosas buenas y ayudarles a hacer trascender lo que nos importa como familia y como personas.

Carmen G. Rosado Bordallo

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